¿Y si pensamos en la reputación del país?

Por Fernando Reyes Quincho

Docente de Comunicación e imagen corporativa

La reputación es un concepto tan abstracto que es muy difícil terminar de entender. Las empresas, instituciones y personalidades públicas invierten recursos y esfuerzos para que, desde su propia identidad, proyecten una imagen que conecte con las expectativas de sus audiencias. La mejor manera de definirla es como la consecuencia de hacer las cosas bien y de comunicarlas adecuadamente.

En términos de reputación, el ser y el parecer tienen la misma importancia. Con frecuencia se presentan casos en los que una marca lanza una campaña de comunicación muy audaz y genera un flechazo instantáneo en el consumidor y la opinión pública. Sin embargo, si no hay consistencia entre lo que se dice y lo que es, dicho idilio será fugaz y hay un alto riesgo de que la relación entre ellos se quiebre de una manera tan traumática que puede significar un hasta-nunca.

Las organizaciones vienen entendiendo cada vez más que el camino correcto para construir reputación es alinearse internamente para luego comunicar lo que realmente son. Sin embargo, en el ámbito estatal la cosa es más complicada, pues la realidad del Estado en su conjunto sobrepasa a cualquier iniciativa comunicacional.

En esas circunstancias, ¿cómo se puede generar confianza con la ciudadanía si la percepción que existe es mayoritariamente negativa? De acuerdo con el Country RepTrack 2019 elaborado por el Reputation Institute entre los 55 países de mayor PBI a través de encuestas hechas a ciudadanos de las ocho economías más grandes del mundo, el Perú obtuvo una puntuación de 62.2 y se ubicó en el puesto 25 en el ranking internacional. El Perú también superó en reputación a los demás países de América Latina.

De acuerdo con el estudio, los ciudadanos del G8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) recomiendan, entre otros aspectos, visitar el país, asistir a eventos y comprar productos o servicios peruanos. Tales resultados reflejan un buen trabajo de comunicación y posicionamiento de la Marca Perú en el mercado internacional gracias a nuestros atractivos como el turismo y la gastronomía. Sin embargo, la comunicación sola no podrá sostener en el tiempo una buena reputación.

Hemos hecho mucho para generar una imagen admirable afuera, pero no hemos sido conscientes del gran trabajo pendiente que hay dentro de casa. Quizá podrías hacerte la pregunta: ¿Y yo, qué hago por la reputación del Perú?

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Publicado en el diario Gestión
Miércoles, 18 de setiembre
Página, 16

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