Tres aportes del protocolo al Perú del bicentenario

Por Carlos Tenicela
Docente del CEP Protocolo y Ceremonial para eventos

Los profesionales del protocolo (ese conjunto de normas, reglas y tradiciones que regulan la vida pública) tenemos desafíos pendientes de cara al 2021. Además del reto de hacer crecer nuestra especialización en la academia, ¿cómo podemos aportar al Perú del bicentenario? A continuación, tres ideas para tres frentes distintos.

Primero, continuemos con lo bueno. El profesionalismo, trabajo en equipo y el impacto conseguido por los Juegos Lima 2019 debe imitarse. Ya organizamos dos grandes eventos deportivos impecables, de gran nivel escénico y con enorme repercusión mediática; ahora vayamos a por más. Produzcamos, organicemos y, sobre todo, pensemos nuestros eventos como grandes ventanas del Perú para el mundo, consigamos mayor impacto internacional, consolidemos nuestra marca país y a nuestra ciudad como un gran hub para la industria de los eventos y las reuniones.

Segundo, corrijamos falencias internas. Del Perú para afuera, estamos orgullosos de nuestra multiculturalidad, ¿y hacia adentro? Aún existen múltiples brechas sociales que aíslan, marginan y censuran a muchos peruanos, a veces por el color de su piel, otras por el idioma que hablan. ¿Qué hacer desde el protocolo? Algunas ideas: revaloricemos nuestras costumbres ancestrales para complementarlas con el ceremonial oficial; pensemos y diseñemos eventos inclusivos; implementemos la traducción y la comunicación en lenguas oficiales como el quechua y el aimara cuando sea necesario para nuestro público objetivo, en otras palabras: cuidemos nuestra identidad.

Tercero, no descuidemos lo fundamental para nuestro trabajo. Las normas protocolares deben actualizarse de acuerdo con los cambios que ha experimentado el país: el cuadro de precedencias hoy es diferente al aprobado mediante ley en el 2005. Asimismo, debemos fomentar el correcto uso de los símbolos patrios, una labor para nada baladí, pues está demostrado que el 80% de instituciones públicas incumplen sus normas de uso. Deshonrar nuestros símbolos es hacer lo mismo con la patria, por lo que es urgente trabajar para revertir esa cifra.

El Perú que queremos depende de nosotros. Una vez identificados los escenarios, pongamos manos a la obra y no dejemos que las promesas de cambio queden en eso, en promesas.

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Publicado en el diario El Peruano
Sábado, 05 de octubre de 2019
Página, 13.

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